Una historia no tan breve de lo mío con los blogs
«Qui té el cul llogat no seu quan vol», dice un dicho perfectamente aplicable a la dependencia de las plataformas donde publicamos; de sus algoritmos que controlan la visibilidad de nuestro contenido, de su explotación publicitaria y de sus trucos para reclamar y mantener nuestra atención.
Aunque estoy muy a gusto compartiendo (y casi conviviendo) en grupos de Telegram, fisgoneando en Instagram y sin poder salir de X, y llevo bastante bien lo de intentar que publiquen los trabajos académicos que buenamente puedo elaborar (afortunadamente, en compañía de colegas), ha llegado el momento de volver a sentarme a hablar, bueno, a escribir, en una silla de mi propiedad.
WordPress.com es un servicio comercial, pero siento que pagar por él y volver a tener un sitio web en samuelnegredo.com me acerca a la posición de poder ser un tipo hospitalario también en internet, en un año en que he recibido a gente en casa más que nunca. Una conversación con un amigo este verano, y la maravilla de blog personal con slash pages que tiene, terminó de convencerme. Hasta me he vuelto a comprar un ordenador personal después de quince años largos, que casi estreno con esta primera entrada.
Afortunadamente, la visibilidad de mis trabajos académicos está asegurada por la indexación en sitios como el portal académico de mi universidad, Google Scholar, ORCID y, en los mejores casos, Scopus y Web of Science, es algo automático y fácil de encontrar, por lo que aquí puedo centrarme en contar lo que considero importante y compartir dimensiones de mi vida y puntos de vista que solo yo puedo poner en internet.
Tuve webs personales desde hace un cuarto de siglo, alojadas en sitios como Inicia (que ofrecía una url del tipo inicia.es/de/tunombre), y fue en junio de 2005, terminando el primer año de la carrera de Periodismo en Pamplona/Iruña, cuando me abrí un blog en Blogspot, que comenzó llamándose como yo y luego adquirió el sobrenombre de Octópodo (por mi afición al periodismo multitarea) y que aún está online (salvo las imágenes de cabecera y perfil).
En aquella época unos cuantos profesores tenían blogs y el de Ramón Salaverría era e-periodistas. José Luis Orihuela, eCuaderno, y en 2006 publicó La revolución de los blogs. En el último año de carrera, cuando tomé la asignatura optativa del profesor @jlori, mantuve un blog temático, Neopantallas, sobre el que sería mi tema de tesis, el vídeo periodístico de producción original para internet.
Me tocó abrir blogs para otros en el verano de 2007 cuando realicé mis primeras prácticas en Heraldo.es y donde me familiarizaron con los includes PHP, y a principios de 2008 me lancé a WordPress, plataforma sobre la que montamos el primer proyecto fin de carrera de Periodismo de mi facultad que se publicaba sobre un sistema de gestión de contenidos. Después vendrían muchos más proyectos fin de carrera digitales en mi facultad y estoy muy agradecido por poder apoyar técnicamente en la personalización de estos sitios web según los deseos de los distintos equipos y las necesidades de cada trabajo fin de grado.
Con la implantación del grado en Periodismo en último curso, llegó la asignatura obligatoria de la que soy responsable desde 2012, Edición de medios digitales, y en la que calculo que ya se habrán elaborado cerca de mil proyectos periodísticos sobre WordPress.com, como el CMS más universal y extendido, lo más profesional y a la vez asequible para ese sueño de ser nuestros propios editores.
Volviendo a los dosmiles, en mi segundo verano en Heraldo.es, el verano de la Expo 2008, la nueva plataforma incluía la creación de blogs autoalojados con WordPress, y personalizamos casi desde cero plantillas para un vertical de jardinería y para el especial de aquel Pilar.
Después vino InMediaPost, mi primer blog en WordPress, que mantuve en la primera etapa de tesis, y en octubre de 2010, recién llegado al Reino Unido para cursar el Master of Arts in Online Journalism en Birmingham City University, bajo la dirección de Paul Bradshaw, abrí este samuelnegredo.com con un WordPress autoalojado que mantuve hasta hace un par de años, pero que presentaba problemas de seguridad. Puedo decir que aprendí de los mejores y, aunque no siento la presión de tener que dar ejemplo, creo que volver a escribir me va a hacer más feliz.
«Oh, benvinguts, passeu, passeu, casa meva es casa vostra». Prometo algún reportaje de curiosidades, una carta (en slash page) con las especialidades sencillas que sé preparar en la cocina y que me gustan, posicionamientos sobre cuestiones sobre las que se supongo que puedo y debo tener una opinión, como la inteligencia artificial generativa… Pero también costumbrismo e inquietudes culturales.
Será un placer. Gracias por leer y dime lo que quieras por donde quieras.
